Había una vez un hombre. Y también había una mujer.Sentían el uno por el otro una pasión incontrolable.
El tiempo voló y con el viento se fué la pasión del hombre.
Ella quedó recordando los tiempos en los que su cuerpo y su alma despertaba en su amado artilugios inimaginados alguna vez por ella.
Eso fue antes.
Ahora espera a que el viento le devuelva lo que le ha quitado.
Los tatuajes del amor son implacables...podrá el viento devolver algo de la piel que se nos va en un tatuaje de amor?
ResponderEliminarElla todavía espera...
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