martes, 4 de enero de 2011

No le digas a nadie.


Adaptado del bestseller del estadounidense Harlan Coben, es un trhiller de perfecta factura. El sentimiento de un gran romance ajustado con el tono de ferviente suspenso que no da tregua, es el resultado del trabajo impecable de Guillaume Canet. Todo funciona en la película como piezas de un exacto reloj. El increscendo va dejando a la audiencia sin respiro, mientras todos le hacemos el aguante al atormentado Alex, cuyo único objetivo es recuperar el amor y descubrir el por qué se interrumpió su vida de un momento a otro. Amar y seguir amando aún en la peor ausencia, como lo es la muerte, te hace creer que el romanticismo aún existe.